EL EFECTO PIGMALIÓN Y LOS NIÑOS | Sueños de una mamá despierta

EL EFECTO PIGMALIÓN Y LOS NIÑOS

lunes, 6 de febrero de 2017



Hace poco vi un vídeo de Alberto Soler (psicólogo de Valencia) que hablaba sobre el Efecto Pigmalión, sobre el experimento que hicieron Rosenthal y Jacobson en los años 60. Me pareció un tema muy interesante que no conocía directamente, indirectamente sí, porque todos sabemos el poder de las palabras. A continuación pongo el vídeo para que veas de qué trataba el experimento.


El efecto Pigmalión, también conocido como profecía auto-cumplida, recibe ese nombre por un mito griego, donde Pigmalión, que era escultor, se enamoró de una de sus creaciones (Galatea), de tal manera que la trataba como si fuera real, hasta que un día después de un sueño Galatea cobró vida por obra de Afrodita.

Es un suceso por el que una persona consigue lo que se proponía anteriormente a causa de la creencia de que puede conseguirlo. Es decir, si crees que puedes conseguirlo es más probable que lo logres.

El efecto Pigmalión tiene dos vertientes, la positiva y la negativa, ya que puede ser enormemente productivo como contraproducente. El Efecto Pigmalión Positivo es el que afianza el aspecto sobre el cual se produce el efecto, lo que provoca un aumento de autoestima y una mayor probabilidad de lograr lo que se propone. Sin embargo, el Efecto Pigmalión Negativo produce todo lo contrario, disminuye la autoestima y por tanto la posibilidad de que consiga su objetivo.

En el siguiente vídeo, sacado de la película "En busca de la felicidad" se ve como Will Smith primero le dice a su hijo que acabará con un nivel bajo en baloncesto, que no destacará, lo que hace que su hijo ya no quiera intentarlo, esto es el efecto negativo, cuando no confían en ti, acabas de dejar de confiar en ti mismo. Sin embargo, Will Smith se da cuenta de su error, y acaba rectificando de una manera muy positiva diciéndole "nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo, ni siquiera yo".

  

Todo ser humano responde a las expectativas que pongamos en él, como muestra el experimento del primer vídeo y la reacción del niño en el segundo vídeo.

Este efecto tiene gran importancia en los niños, ya que crecen queriendo experimentar, hacer cosas por ellos solos y cuando mostramos nuestros miedos se los trasmitimos a ellos. Por ejemplo, está el niño en el parque y al intentar subir por unas escaleras decimos "te vas a caer", lo más probable es que ese niño se caiga, porque son las expectativas que hemos puesto en él, se las hemos trasmitido y él se las cree. Sin embargo, si le decimos "ánimo, tú puedes hacerlo" va a ganar confianza en sí mismo, y lo logrará, ya que no tendrá miedo cosa que influye negativamente en conseguir su objetivo. Puedes poner cualquier ejemplo, como coger un vaso de agua con la típica frase "se te va a caer".

Por este mismo motivo nunca hay que etiquetar a los niños, cualquier cosa que le digamos se la acabarán creyendo, por lo que influirá en cómo será ese niño. Si le llamas "tonto", "malo", "vago", "llorón", acabará siéndolo, ya que se lo creerán y se comportarán como piensan que esperamos que se comporten (como un tonto, malo, vago, llorón,...). Es decir, si a un niño tú le dices varias veces que es malo, acabará creyendo que es malo, y como malo que piensa que es, actuará en consecuencia, haciendo cosas malas. En este caso sería el Efecto Pigmalión Negativo. Tendríamos que reforzar el positivo, cuando hace cosas bien, decirles lo buenos que son y que pueden conseguir lo que se propongan, animar en todo lo que quieran hacer, eso les motivará a seguir intentándolo y, como consecuencia, a conseguirlo; la única manera de conseguir algo es intentándolo.

¿Conocías el Efecto Pigmalión? ¿Qué opináis de él? 

Gracias por leerme, una mamá despierta.


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