LA SILLA DE PENSAR | Sueños de una mamá despierta

LA SILLA DE PENSAR

lunes, 4 de abril de 2016

Cómo han cambiado mis ideas desde antes de ser madre a después, cómo cosas que pensaba que eran buenas, ahora, después de haberme informado y leído sobre el tema, opino todo lo contrario.

Una de esas cosas es la silla de pensar o rincón de pensar. Cuando un niño "se porta mal", o hace algo que los padres no queremos que hagan, se manda al niño a la silla de pensar. En vez de silla puede ser habitación, rincón, ... Un espacio donde el niño no tenga distracciones y pueda "pensar" en lo que ha hecho.

Como decía antes, yo pensaba que ésta era una buena manera de que el niño aprendiera qué había hecho mal, que recapacitase y pensase porqué estaba mal y, como consecuencia de esto, no lo volviese a hacer. Pero descubrí que este método no es tan bueno como pensaba, que tuvo una época de boom en la que se pensaba que era lo mejor, pero no es más que un método conductista que se enfoca en la obediencia. Y yo no quiero hijos obedientes, quiero hijos libres, que estén educados en el respeto, que aprendan empatía y qué es lo que deben hacer, sabiendo lo que está bien y lo que está mal, hijos que ante su frustración aprendan a expresar sus sentimientos y no a esconderlos.

Un niño pequeño no tiene la habilidad suficiente para pensar él solo lo que ha hecho mal. Al irse a la silla de pensar  lo único que vamos a conseguir es que se sienta solo, triste, apartado de los demás, incluso, que no se sienta querido en ese momento. Por tanto, lo que aprende es que cuando hace algo mal sus padres no le quieren, quizás consigamos que no vuelva a hacer eso que hizo mal, pero no porque sepa la razón verdadera de que esté mal, si no buscando la aprobación y el amor de sus padres, evitando sentir ese rechazo de ir a la silla de pensar.

Hay que buscar otras alternativas para evitar que hagan cosas que nos parecen incorrectas, hay que dialogar mucho. Si aún es muy pequeño para entendernos intentaremos fijar su atención en otra cosa para calmar su frustración, intentaremos anticiparnos a sus rabietas, nadie mejor que un padre sabe que  cosas le pueden enfadar a su hijo. Cuando sea un poco más grande hay que escucharlos, si queremos que ellos nos escuchen primero debemos escucharles nosotros, averiguar el porqué de sus actos, y explicarle las consecuencias de lo que hace y porqué no debe hacerlo. Con calma y con amor, las cosas que se enseñan con amor se aprenden mucho mejor que las que se enseñan por imposición.

Al fin y al cabo es un castigo, y los castigos forman parte de una crianza basada en el poder, los adultos mandan y los niños tienen que obedecer.

¿Tú qué opinas de la silla de pensar? ¿Qué otros métodos conductistas conoces?

Gracias por leerme, una mamá despierta.

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